Mezcla idiomas: por qué ocurre y qué hacer ante las interferencias

Cuando un niño bilingüe empieza a hablar, es frecuente que combine palabras de ambos idiomas en una misma frase:

“Quiero mehr agua.”
“Mira, ein perro.”

Este fenómeno se llama interferencia lingüística.

Aunque el término suene técnico, en realidad describe algo muy sencillo: el niño está utilizando recursos de ambos idiomas mientras su cerebro organiza y construye cada uno de ellos. No es un error. Es parte del proceso. De hecho, ocurre por la misma razón que un niño monolingüe dice “he rompido” en lugar de “he roto”. El lenguaje se construye a través de ensayo, ajuste y tiempo.

“Mezcla idiomas, se está confundiendo.”
“¿Debería corregirle cada vez que lo hace?”

No hay confusión. Hay interferencia, y es algo normal.

El niño está construyendo dos sistemas lingüísticos al mismo tiempo. Mezclar es parte del proceso mientras el cerebro clasifica y consolida cada código. La adquisición del lenguaje no es lineal ni inmediata. Es un proceso largo que se extiende, de forma general, hasta los 7–8 años. Después continúa otra etapa de profundización y especificación.

Corregir constantemente no ayuda y puede generar inseguridad. Lo recomendable es modelar correctamente sin señalar el error:

Niño: “Quiero mehr agua.”
Adulto: “Quieres más agua. Toma, aquí tienes más agua.”

Así recibe el modelo correcto sin sentir que ha fallado. La mezcla deja de ser frecuente cuando los sistemas se consolidan.


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